¿Qué tan unida es la Unión Europea?

Kantor, Adi, and Sharon Malka. 2018. “To What Extent Is the European Union United? Emerging Tensions between Eastern and Western Europe.” Strategic Assessment21 (1): 81-92.

*Esta es una síntesis anotada realizada por CIPMEX sobre el texto arriba referido*

El artículo se enfoca en las tensiones Este-Oeste dentro de Unión Europea. con Este se refieren al grupo de Visegrado o V4 (República Checa, Hungría, Eslovaquia, Polonia), y en lo que esto implica para Israel, ya que lo hace un instituto israelí (2018, 82). Durante la última década la UE ha enfrentado muchos obstáculos, como Irán, Brexit, inestabilidad en Medio Oriente y Trump (2018, 81). En el caso de las tensiones Este-Oeste dentro del bloque, los obstáculos que más los han dividido han sido la crisis económica de 2008, la crisis de Ucrania en 2014 y la crisis de refugiados en 2015 (2018, 82-83). La crisis de refugiados es el punto de tensión más fuerte entre Este-Oeste, ya que por la falla de la Regulación de Dublín se tuvieron que establecer cuotas de buscadores de asilo a repartir entre los países de la UE y los del V4 rechazaron dichas cuotas, poniendo excusas nacionalistas y de seguridad, entrando en una fuerte disputa con instituciones europeas y con países occidentales como Alemania, que aceptaron a más de un millón (2018, 85-86).  Existe una diferencia ideológica y aproximación sociopolítica entre Este y Oeste, esto va a afectar la toma de decisiones dentro de la UE y a dificultar articular una política sistemática y uniforme en cuestiones que afecten su futuro (2018, 87). El reto más grande de la UE los siguientes años va a ser conciliar visiones opuestas; liberal y nacionalista (2018, 88-89).

En el año 2004 fue cuando la UE se expandió y aceptó a 13 países del este de Europa, con los que hay una relación asimétrica (2018, 82). La tendencia de extrema derecha ha sido más fuerte en los países del este que en el resto de continente y el artículo habla un poco de la situación en cada país del V4 (2018, 83-85):

  • Hungría: Orban está rompiendo los cimientos de la democracia húngara, la cual va en picada. Ha tomado medidas fuertes contra refugiados. También ha promovido un discurso en contra de los musulmanes e incluso antisemita (por caso Soros) que ha sido comparado al discurso de la década de los treinta.
  • Polonia: este país siempre tuvo incentivos, principalmente económicos, para unirse al bloque. Querían distanciarse de Rusia y acercarse a Occidente, pero desde la década pasada ha surgido la extrema derecha, euroescepticismo y un conservadurismo católico. Las cortes y los medios continúan debilitándose y la iglesia tiene mucho poder, contrastando con el secularismo europeo.
  • República Checa:el presidente Zeman es famoso por sus posturas a favor de Rusia, su euroescepticismo y promueve relaciones con China. Habla en contra de refugiados musulmanes.
  • Eslovaquia: presidente euroescéptico y fuerte retórica en contra de los musulmanes.

En 2017, Netanyahu se reunió en Budapest con líderes del V4, con quienes sostiene una muy buena relación, ya que estos países no condicionan la relación con el conflicto palestino. Criticó la política exterior de la UE por hacer justo eso. Israel ve al V4 como una vía para mejorar sus relaciones con todo el bloque. Ha habido tensiones entre Netanyahu y la comunidad judía en Hungría porque no habló en contra del antisemitismo que causó la campaña de Orban contra Soros, también hubo una crisis diplomática con Polonia por una controversial ley sobre atribuir culpa a Polonia por el Holocausto (2018, 87-88). Sin embargo, acercarse mucho a esos cuatro países puede significar aceptar tácitamente la línea euroescéptica y de extrema derecha, la cual tiene mucho antisemitismo, pudiendo así empeorar sus relaciones con otros países de la UE y las comunidades judías en el mundo. Hay mucho intercambio comercial entre Israel y la UE, entonces necesita mantener una relación balanceada entre los miembros del bloque y no romper lazos con instituciones europeas (2018, 89).

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