Enfoque P/CVE para prevenir y contrarrestar terrorismo

Enfoque P/CVE para prevenir y contrarrestar terrorismo

Rosand, Eric. 2018. “Multi-Disciplinary & Multi-Agency Approaches to Preventing & Countering Violent Extremism: An Emerging P/CVE Success Story?”. Global Terrorism Index 2018, p.p. 72-75. Disponible en: https://bit.ly/2U0CpUW

*Esta es una síntesis anotada realizada por CIPMEX sobre el texto arriba referido*

Este texto es un expert contribution del Índice Global de Terrorismo 2018 y explora el enfoque P/CVE para prevenir y contrarrestar terrorismo desde enfoques multidisciplinarios y multiagencia. P/CVE significa “Prevention and Countering of Violent Extremism” y ha cobrado gran relevancia en los últimos años en los que perspectivas enfocadas en seguridad y gobierno nacional han perdido relevancia frente a enfoques locales y comunitarios que incluyen a la sociedad civil (2018, 72). En lugar de atender los síntomas y manifestaciones de terrorismo, las nuevas perspectivas se enfocan en las causas, identificando que los tomadores de decisión más relevantes pueden ser miembros de las comunidades, autoridades municipales y policías locales (2018, 72); es necesaria una nueva aproximación más estratégica, inclusiva y preventiva. También es necesario que las propias comunidades ayuden a rehabilitar y reinsertar a miembros que partieron para unirse a grupos terroristas y ahora regresan a su comunidad (2018, 72); esta necesidad es equiparable al sistema penitenciario, ya que las personas que fueron reclusas necesitan reinsertarse en sus comunidades para evitar reincidencia. Las comunidades pueden ayudar también a identificar las causas de violencia extremista, construir resiliencia social y prevenir polarización (2018, 72); ejemplos de estos esfuerzos se pueden ver en la recuperación de espacios públicos, referir miembros vulnerables a autoridades locales, denuncias sobre focos de violencia en espacios públicos, eventos comunitarios, etc. De nuevo, este tipo de acciones pueden exportarse a contextos como el mexicano, ya que las mismas comunidades son las que pueden prevenir la invasión de grupos criminales con cohesión social, denuncia y prevención de reclutamiento de la población juvenil a estos grupos; pero para logar esas capacidades las comunidades necesitan tener una fuerte resiliencia y cohesión, además de confianza en algún tipo de autoridad.

Los centros de intervención comunitarios que siguen el modelo de P/CVE consisten en actores de diversas agencias gubernamentales y disciplinas. Por ejemplo, en el equipo puede haber trabajadores sociales, psicólogas, enfermeros, maestras e incluso policías locales dependiendo de la situación (2018, 72).

Canadá ha aplicado el modelo P/CVE en diversas ciudades, pero con un enfoque de prevención de violencia general y no sólo atendiendo terrorismo. En los centros canadienses, la policía local o miembros de la comunidad refieren a individuos al hub local donde se diseña una intervención específicapara cada caso; ahí podrá recibir atención vocacional, mental e incluso guía religiosa. Por su cercanía y familiaridad con la comunidad, los policías locales son piezas fundamentales e incluso ayudan a diseñar y liderar las intervenciones (2018, 72-73). Esta función de la policía local puede ser considerada para nuestra futura investigación de policías proximales, ya que esta cercanía y la confianza de la comunidad hacia sus policías puede ser fundamental para prevenir la violencia.

Las ONGs también pueden tener una función en la prevención con el modelo P/CVE (2018, 73). En Montreal, grupos de psicólogos financiados por ONGs atienden señales de conducta violenta y no sólo manifestaciones extremistas (síntomas). En Boston se ayuda a grupos de refugiados a insertarse e integrase a la comunidad local para evitar polarización y enemistad. En ciudades de Alemania, ONGs funcionan como centros de captación de individuos en riesgo de radicalización y forman redes para canalizar a centros donde pueden recibir atención más especializada. La presencia de ONGs en modelos P/CVE también es relevante por la confianza que pueden inspirar frente a la desconfianza de la autoridad (2018, 73); por miedo a encarcelamiento o deportaciones, puede ser más viable contactar a una de estas ONGs en lugar de la policía local.

El modelo P/CVE ha sido exportado a países de Medio Oriente, Norte de África, Balcanes Occidentales y Sur de Asía por medio de donadores internacionales. En Jordania y Líbano han establecido centros con este modelo, pero sin la presencia de policías, ya que inspiran desconfianza en las comunidades (2018, 73-74). Estos casos son relevantes para mostrar que la confianza en la policía local es muy importante para asegurar el éxito de estos modelos; si no existe confianza, no se puede incluir a la policía.

Obstáculos que ha encontrado este modelo: encontrar balance entre privacidad y compartir información con la policía local; dificultad de coordinar grupos de trabajo debido a la diversidad de disciplinas, incentivos y capacidades; ganar y sostener la confianza de la comunidad, especialmente si han sufrido problemas con la autoridad; dificultad de determinar criterios para identificar individuos que necesiten intervención (mal diagnóstico puede generar polarización) y; dificultad de definir si los miembros de los equipos de trabajo están debidamente capacitados para las intervenciones (2018, 74).

En el lado positivo, el modelo P/CVE ha demostrado que el trabajo multidisciplinario genera intervenciones adecuadas. Además, este modelo funciona como punto medio entre esfuerzos enfocados en grupos para construir cohesión y resiliencia social (suave y a largo plazo) y el enfoque tradicional de seguridad (corto plazo, duro, reactivo y represivo) (2018, 74).

Finalmente, se enlistan 10 puntos de lecciones que ha generado la operacionalización de este modelo (2018, 74-75). Tomando en cuenta estos puntos, se podría generar una aproximación especializada para el contexto mexicano para contrarrestar la violencia que actualmente existe. Entre los puntos que podrían funcionar para este enfoque se debe considerar: definir si la aplicación del modelo será para violencia en general o aquella generada por la política prohibicionista de drogas (por ejemplo); los mecanismos y centros de intervención no deben ser forzados o compuestos desde afuera de la comunidad; debe haber investigación y consideración de la cultura local; definir protocolos de confidencialidad o de comunicación de información con autoridades; capacitación adecuada en P/CVE y entrenamiento continuo y; asegurar el sostenimiento económico a largo plazo.

El P/CVE es un modelo que debe revisarse para su posible aplicación en el contexto mexicano. El terrorismo no es una de las grandes preocupaciones de México, pero su aplicación en prevención de violencia general en otros países demuestra que puede ayudar en la crisis que actualmente tenemos. La multidiscplinariedad, policía proximal y la inclusión de la comunidad local son elementos esenciales para que este modelo funcione. Esto puede ayudar a mejorar la confianza en los policías, construir resiliencia social y atacar las causas de violencia en las calles, no sólo los síntomas.

*Si desea leer el texto original del autor referido, puede consultar este enlace: https://bit.ly/2U0CpUW

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