Lo que bajó la marea.

Lo que bajó la marea.

Atkin, Emily. 2019. “The Blood-Dimmed Tide. Climate Change is Poised to Alter the Face of Global Conflict”. The New Republic. Septiembre 16 del 2019. https://bit.ly/2lk5sme.

*Esta es una síntesis anotada realizada por CIPMEX sobre el texto arriba referido*

Hoy, nadie puede negar que el mundo se está calentando (Atkin, 2019, pa.1). La población mundial se disparó a 12.6 mil millones de personas, la temperatura global incrementó en 4ºC, ha habido caídas de los rendimientos agrícolas, hay golpes de calor frecuentes, cada vez más desastres naturales, más sequías y los niveles del mar han aumentado tres pies desde el principio del siglo, lo que ha ocasionado migraciones masivas (Atkin, 2019, pa.6). En la actualidad, 75% de la población global se enfrenta a una gran amenaza de muerte por el aumento de calor (Atkin, 20019, pa.9); y al haberse incrementado la población, el riesgo de un conflicto armado violento, principalmente sobre agua y escasez de comida, ha incrementado en un 26% (Atkin, 2019, pa.11). El cambio climático es un nuevo fenómeno que, al exacerbar tensiones globales, podría llevar a una confrontación directa entre países. CIPMEX ya hizo una annotation que demuestra uno de los efectos de vivir bajo altas temperaturas en México y EUA[1].

 

A todo esto, también debemos sumar un ascenso de la ideología nacionalista popularizada por Donald Trump, Jair Bolsonaro, Boris Johnson y otros líderes de diversos países (Atkin, 20019, Pa.1); lo que ha generado que las potencias globales se enfoquen únicamente en sí mismas, dejando a un lado un tema que nos concierne a todos. Este nuevo orden mundial violento y convulsivo, formado en un momento de “ajuste climático” es obra de un conjunto fatal de fallas que pudieron haberse prevenido. Es un desastre diseñado por líderes miopes y obsesionados con el poder, empeñados en negar verdades científicas y bloquear las medidas básicas para mitigar los problemas climáticos (Atkin, 20019, pa.2). La negación por parte de esta nueva oleada de líderes ha generado gobiernos poco capaces de atender un problema que nos afecta a todos. Estamos hablando de una falta de responsabilidad grave que provoca una ineficiencia de los gobiernos de proteger a sus ciudadanos. Es decir, se está rompiendo un pilar de paz fundamental según el IEP: el buen funcionamiento del gobierno. Este tema, no nada más se debe poner en la agenda como prioridad, sino llevar a la acción creando instituciones fuertes que se dediquen a atender el problema.   

 

Claramente, los efectos climáticos han tenido repercusiones dentro de distintas sociedades alrededor del mundo; un ejemplo es la migración. Con esto nos referimos a personas que por seguridad y como consecuencia de los efectos mencionados, se han visto obligadas a migrar a otras partes del mundo. De Kiribati, 110,000 personas han tenido que huir hacia Australia y Nueva Zelanda; más de 23 millones de personas en China, 2.1 millones de personas en Bangladesh y 10 millones en Indonesia se han visto obligadas a salir de sus tierras a causa de un incremento en los niveles del mar. A causa del calor y las sequías, 6 millones de personas en México, 12 millones en África Subsahariana y otros millones en el Medio Oriente también se han visto obligados a migrar (Atkin, 20019, pa.7-8). Esto y más escenarios catastróficos han hecho que la agitación climática actúe como un acelerador de conflicto global, generando que los líderes nacionalistas entren en rivalidad para aprovechar los escasos recursos y negar el acceso de entrada a cualquier persona externa del país. Estos efectos sin duda atentan contra la seguridad humana; tema clave para poder vivir una vida digna y en paz. CIPMEX ya hizo una annotation[2] en donde se menciona específicamente la forma en la que el cambio climático ha afectado la seguridad humana dentro de distintos países alrededor del mundo.

 

La comunidad científica ha creado posibles escenarios de un mundo devastado llamados “trayectorias socioeconómicas compartidas” (SSP3). El SSP3, es el peor escenariospeculativo de cinco que los científicos han empleado para determinar cómo se vería la sociedad global, la economía, las políticas y la demografía bajo las presiones del cambio climático a largo plazo (Atkin, 2019, pa.24). En la actualidad, muchas señales sugieren que estamos a punto de avanzar por esta vía. na de las razones principales ha sido la oleada de gobiernos hipernacionalistas que han negado el problema del cambio climático y, por ende, aumentado el riesgo de un escenario plagado de conflictos (Atkin, 2019, pa.19). Además, los esfuerzos globales de emergencia de organismos como la ONU se centran casi exclusivamente en inundaciones catastróficas e ignoran los eventos de sequías y desertificación, que están a poco tiempo de surgir como factores clave del colapso. Aunado a esto, los países desarrollados dedican un bajo porcentaje en ayudar a los países en desarrollo atenuar los efectos del calentamiento global, punto clave para evitar conflictos a futuro (Atkin, 2019, pa.20). Esto ha sido uno de los puntos de manifiesto del movimiento de Greta Thungerg, activista medioambiental sueca.

 

Se ha demostrado a través de investigaciones, que la cooperaciónobre un problema en común ayuda a resolver muchos otros problemas. En CIPMEX hemos documentado esto a través de nuestros  modelos de negociación y en nuestro paper llamado “The Complexity Of  Multilateral Negotations”[3]. Si el calentamiento global se ve como una amenaza común para todas las naciones, y nos aliamos para combatirla, se abriría una oportunidad para la resolución de futuros conflictos (Atkin, 2019, pa.23). Varias encuestan han demostrado que candidatos demócratas tienen planes para atender el problema y que hay cada vez más interés dentro de múltiples sociedades para generar un cambio. No obstante, las voces que demandan cambio tienen que ser más fuertes; no nada más decirlo, sino generar acción (Atkin, 2019, pa.25). Cada vez vemos más movimientos de ciudadanos luchando para crear consciencia acerca del tema y generar un cambio. Aquí es importante mencionar los movimientos “grassroot” o “de raíz”, los cuales son fundamentales para presionar y generar cambios desde una perspectiva “bottom-up”, es decir de la sociedad a las instituciones. CIPMEX ya ha hecho annotations acerca de estos movimientos y su impacto en la construcción de paz de conflictos[4].

 

[1] Burke, Marshall, et al. “Higher temperatures increase suicide rates in the United States and Mexico,” Nature Climate Change 8, (2018): 723-729, DOI: https://bit.ly/2Tk11n6

[2] Chin-Yee, Simon. 2019. “Climate change and human security.” Department of War Studies: King’s College London. https://bit.ly/31PiV5K

[3]Aguilar Renata, Naanous Tania, Ochoa Jorge, Quintanilla Sofia, Meschoulam Mauricio y Muhech Andrea. 2019. The Complexity of Multilateral Negotiations: Problem or Opportunity? A Qualitative Study of Five Simulations with Mexican Students, 10 de Abril del 2019. https://bit.ly/2UTMfYQ

[4]Brown, Frances Z. 2019. “Can the US Fully Defeat the Islamic State? Here’s what can help”.  Washington Post, 21 de mayo de 2019. https://bit.ly/2m0wWNK

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