Barreras estructurales a la movilidad social intergeneracional en México: Un enfoque multidimensional

Barreras estructurales a la movilidad social intergeneracional en México: Un enfoque multidimensional

Solis, Patricio. 2018. «Barreras estructurales a la movilidad social intergeneracional en México: Un enfoque multidimensional.» Estudios y Perspectivas – Sede Subregional de la CEPAL en México 1-37.

*Esta es una síntesis anotada realizada por CIPMEX sobre el texto arriba referido*

El artículo busca analizar la movilidad social intergeneracional en México a partir de datos de 2016 del Módulo de Movilidad Intergeneracional realizado por el INEGI. Se utiliza un enfoque multidimensional que considera tres dimensiones: la educación, la ocupación y la posición económica de las personas (2018, 7), ya que el bienestar social debe ser evaluado en múltiples dimensiones (2018, 11). El reporte del INEGI utiliza una muestra representativa de 25 mil personas entre 25 y 64 años de edad (2018, 12). Se busca responder cuál es el grado de (in)movilidad social intergeneracional en cada una de estas dimensiones en México y analizar el grado de asociación entre ellas (2018, 11). La mayoría de estudios en México sobre el tema se enfocan en la desigualdad distributiva o de condición (toma en cuenta ingresos y recursos), muy poco en la desigualdad de oportunidades (los efectos que factores adscriptivos como origen socioeconómico familiar, el género, características étnicas o raciales, u otras circunstancias tienen sobre el destino social de las personas), lo cual hace este estudio, para determinar el grado de asociación o “herencia” entre las características de los padres y de los hijos en estas tres dimensiones (2018, 9). En las páginas (2018, 12-14) se describe cómo se construyeron y midieron las tres variables.

Se encontró lo siguiente en las tres dimensiones de movilidad social intergeneracional:

  • Movilidad educativa (2018, 14-17): Los resultados demuestran que ha habido incrementos intergeneracionales en la movilidad educativa. Dos terceras partes de la población logró un nivel de escolaridad mayor al de sus antecesores. Una cuarta parte no experimentó movilidad y 4.7% tuvo movilidad descendente. Estos resultados hay que matizarlos, porque no toman en cuenta la calidad de la educación. La desigualdad de oportunidades educativas es frecuentemente reforzada por el entramado institucional. También el acceso a oportunidades educativas se encuentra condicionado por el origen social. Por esto, la movilidad educativa en México presenta una doble cara.
  • Movilidad ocupacional (2018, 17-22): Esta movilidad depende de cambios globales en la estructura económica y de la asociación entre orígenes y destinos ocupacionales. A diferencia de la educativa, los cambios intergeneracionales en la estructura no han generado un impulso significativo para una movilidad ascendente. Sin embargo, la disminución de población ocupada en las clases agrícolas ha abierto algo de oportunidad. 4 de cada 10 personas han experimentado movilidad ascendente, pero las oportunidades de logro ocupacional se encuentran fuertemente condicionadas por el origen social.
  • Movilidad económica (2018, 22-24): Los datos del reporte del INEGI son insuficientes para una valoración absoluta de esta movilidad, pero lo complementan con datos de otras fuentes y encuentran que los ingresos monetarios de las personas no se han incrementado significativamente e incluso pudieron haberse reducido. No se ha generado el impulso colectivo ascendente necesario para reducir los niveles de pobreza, algo que sí ha ocurrido en otros países latinoamericanos con niveles similares de desigualdad de ingreso, como Chile. En México, los destinos económicos de las personas están muy atados a sus orígenes sociales. La movilidad económica en México es mucho menor que la ocupacional y educativa.

Al calcular las correlaciones entre las tres dimensiones se encontró una asociación muy débil; la movilidad educativa u ocupacional no necesariamente se refleja en la económica (2018, 24-25).

El artículo concluye que (2018, 27-29) hay un importante incremento en la escolaridad, ajustes moderados en la estructura ocupacional, poca o nula mejoría en las condiciones económicas. La movilidad educativa y ocupacional es relativamente alta, pero de corto alcance, es decir, movilidad entre niveles similares que no implica avances jerárquicos sustantivos. Hay una persistente desigualdad de oportunidades. La movilidad social intergeneracional en México se encuentra determinada por rasgos de carácter estructural. Hay una persistencia de estructuras sociales que contribuyen a la distribución desigual de oportunidades de movilidad. Se necesitan desarrollar políticas públicas más específicas de intervención en las instituciones que regulan el acceso a oportunidades educativas, de mercado y de crédito para combatir los mecanismos que contribuyen a esta desigualdad.

*Si desea leer el texto original del autor referido, puede descargar el documento en este enlace: https://www.cepal.org/es/publicaciones/43768-barreras-estructurales-la-movilidad-social-intergeneracional-mexico-un-enfoque

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