Autocontrol reducido después de 3 meses de encarcelamiento; Un estudio piloto.

Autocontrol reducido después de 3 meses de encarcelamiento; Un estudio piloto.

Meijers, Jesse, Joke M. Harte, Gerben Meynen, Pim Cuijpers, y Erik J.A. Scherder. 2018. «Reduced Self-Control after 3 Months of Imprisonment; A Pilot Study.» Frontiers in Psychology 9: 1-7. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29449824

*Esta es una síntesis anotada realizada por CIPMEX sobre el texto arriba referido*

El objetivo de la investigación consistió estudiar los efectos del encarcelamiento en el autocontrol y las funciones ejecutivas de una persona e informar el cambio neuropsicológico después de 3 meses de encarcelamiento. Los antecedentes narran que la prisión puede caracterizarse como un entorno empobrecido que fomenta un estilo de vida sedentario con autonomía e interacción social limitadas, lo que puede afectar negativamente el autocontrol y la función ejecutiva.

La metodología se fundamentó en realizar neuropsicológicas (CANTAB por sus siglas en inglés) a 37 nuevos internos hombres en una prisión preventiva en Amsterdam, Países Bajos. La edad promedio fue de 30 años. Se realizaron 6 pruebas neuropsicológicas computarizadas (sistema automatizado de Cambridge) en dos ocasiones, la primera a un par de días después de su llegada, y la segunda después de 3 meses en prisión. El cambio en el rendimiento se probó usando la prueba de Wilcoxon Signed-Rank. Las pruebas midieron las funciones ejecutivas: inhibición de respuesta, atención, impulsividad, toma de riesgos y muchos factores dentro de cada uno. Se estudió el caso particular de cada prisionero; su delito, consumo de drogas, o cualquier cosa que pudiera sesgar los resultados. Se conoce poco acerca de los efectos del encarcelamiento en las funciones cerebrales, es un estudio innovador.

Los resultados indicaron que tres meses de encarcelamiento en un ambiente negativo (en el artículo usan el término impoverished, aquí lo traduzco como negativo) puede llevar a una reducción en el autocontrol, aumento de toma de riesgos y disminución de la atención. Es muy relevante esto porque cuando salen los prisioneros afectados de esa manera son menos capaces, incluso que antes de entrar a prisión, de llevar una vida sin meterse en problemas legales. Es decir, condiciones negativas en una prisión sube el riesgo de reincidencia delictiva. Las consecuencias indirectas de un ambiente negativo son estrés crónico, falta de sueño, comportamiento agresivo. Los resultados demostraron una mejora en capacidad de planeación, sin embargo, los investigadores indican que se tiene que poner énfasis en el declive de otras áreas. Un regreso a la sociedad exitoso necesita comportamiento autónomo dirigido hacia metas y autocontrol. Este estudio explica parcialmente porque peores condiciones en las prisiones pueden estar relacionados con más altos índices de reincidencia.

 A pesar de que el estudio en Países Bajos es cuantitativo y el de CIPMEX hecho en México es cualitativo, se puede llegar a la conclusión de que las malas condiciones dentro de una cárcel sí afecta el estado emocional y cerebral de los prisioneros. CIPMEX descubrió en su investigación en cárceles femeniles, que su estado emocional está dañado en gran parte por las malas condiciones en las que viven. Sin embargo, con programas como el de la Cana, las mujeres se empoderan desde adentro y cuando salen tienen una herramienta con que enfrentar su nueva realidad, es decir, les favorece para su reinserción social. La Cana mejor las condiciones dentro de la cárcel, por lo tanto, cabe la posibilidad que también baje los índices de reincidencia y por ende, los delitos cometidos en un país.

*Si desea leer el texto original del autor referido, puede consultar este enlace: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29449824

Comentarios