Europa y el «Civilizacionismo»

Europa y el «Civilizacionismo»

Brubaker, Rogers. 2017. “The New Language of European Populism.” Foreign Affairs.6 de diciembre. Último acceso: 25 de febrero de 2019. https://fam.ag/2ytYpb4.

*Esta es una síntesis anotada realizada por CIPMEX sobre el texto arriba referido*

El artículo indica que los partidos políticos populistas y con posturas antiinmigración son algo conocido en la política europea desde los años ochenta, pero han aumentado su popularidad en los últimos años, incluso en países donde previamente no tenían éxito, como Alemania y Suecia. Estos partidos suelen ser etiquetados como nativistas, nacionalistas y de extrema derecha. A pesar de que en muchas ocasiones sí defienden ese tipo de posturas, Brubaker argumenta que es un error confundirlos como herederos del tradicional nacionalismo europeo de extrema derecha. A diferencia del partido Nazi, partidos fascistas del periodo entre guerras y neofascistas después de la guerra, muchos de los partidos populistas de hoy en día no son antisistema ni rechazan el orden constitucional democrático (Brubaker, 2017, pa. 1-2). Por lo tanto, para no describir a varios de los partidos populistas actuales con etiquetas inadecuadas, el autor del artículo utiliza un nuevo término; “civilizacionismo”.Este término, en el discurso de partidos políticos en Europa, se refiere a una combinación de cristianismo identitario, secularismo, filo-semitismo, islamofobia, e incluso elementos del liberalismo, como el apoyo a la equidad de género y derechos LGBT. Partidos con esta ideología crean y defienden una identidad de civilización paneuropea, amenazada por el Islam, considerada una civilización ajena. Dichas ideas van en sintonía con Huntington y su libro Clash of Civilizations. Esta corriente ha sido adoptada por varios partidos en diferentes países, como Le Pen en Francia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Suecia, Bélgica, Austria e Italia, aunque no por el partido AfD de Alemania, ya que sigue siendo más nacionalista que civilizacionista(Brubaker, 2017, pa. 3). Este concepto resulta muy innovador e importante para tenerlo en cuenta. Demuestra que el término “nacionalista” es insuficiente para describir a muchos partidos europeos en la actualidad, ya que hay una corriente de pensamiento con un enfoque mucho más amplio que los países individuales. El populismo europeo en la actualidad es constantemente nombrado como una amenaza a la seguridad internacional y este término nos ayuda a entenderlo de manera mucho más profunda ese fenómeno complejo. Hay que recordar que el autor señala que el civilzacionismo no significa dejar de lado al nacionalismo, ya que también pueden defender posturas de esa corriente, es como si estuvieran traslapados en algunos partidos políticos.

En el norte y oeste de Europa los “populistas civilizacionistas”se han posicionado como defensores de una civilización europea judeocristiana, no solamente de sus culturas nacionales. A pesar de ser la región más secular del mundo, los que siguen esta corriente, como Le Pen en Francia y Hofer en Austria, continuamente hacen énfasis a las raíces cristianas de Europa. La religión entonces se ha convertido más en un tema de pertenecer que de creer, una identidad cultural, aunque no sean religiosos (Brubaker, 2017, pa. 4-6). Además, el autor indica que son promotores del secularismo, pero solamente para castigar a los musulmanes, con temas como el de la vestimenta de las mujeres (Brubaker, 2017, pa. 7). La extrema derecha europea era tradicionalmente antisemita, pero los “civilizacionistas” apoyan a Israel porque lo perciben como la primera línea de defensa contra el islam y en sus discursos defienden a la población judía de Europa, diciendo que los musulmanes son una amenaza para ellos porque ya han cometido ataques antisemitas en varios países (Brubaker, 2017, pa. 8). También defienden la equidad de género y derechos LGBT, argumentando con su retórica que los musulmanes oprimen a las mujeres, son homofóbicos y que esas prácticas no tienen lugar en Europa (Brubaker, 2017, pa. 9-10).  La defensa de todos estos grupos por los partidos populistas es también una estrategia electoral para tener más aceptación mainstreamy hay evidencia, el artículo no especifica cuál, que han logrado atraer a más mujeres y defensores de derechos de la comunidad LGBT (Brubaker, 2017, pa. 11-12). Aquí hay una gran ironía; cómo estos partidos están tomando la bandera de la inclusión y respeto a los derechos humanos para precisamente excluir y no respetar los derechos de un determinado sector. Todo lo que excluye puede afectar la construcción de paz porque genera divisiones en la sociedad que pueden llevar a agraviar el rencor en ambos lados. Además, hay que resaltar que esta fuerte retórica contra los musulmanes ya no se presenta en uno que otro país, sino que ya tiene dimensiones continentales e incluso estos partidos son muy afines a pesar de estar en diferentes países. Encontraron un discurso común que trasciende fronteras en el continente. Hay que recordar que este año (2019) hay elecciones al Parlamento Europeo y se teme que muchos partidos populistas ganen escaños. Hay que estar al pendiente, ya que con este nuevo término podemos preguntarnos que harán si es que llegan a un órgano continental como este y buscan que muchas de sus ideas se concreten. Tenemos que empezar a entenderlos con este nuevo término porque simplemente “nacionalistas” no los termina de explicar.

Los partidos populistas en Europa, como el Frente Nacional, hoy en día están fusionando el nacionalismo con el civilizacionismo. Ponen la división y el límite entre el islam y Occidente, no entre naciones europeas. Sin embargo, el autor indica que el populismo civilizacionista está lleno de ironías; la derecha iliberal está peleando por causas liberales, quieren secularismo mientras defienden la identidad cristiana, el proyecto europeo se tambalea, pero la identidad europea es el centro de su discurso (Brubaker, 2017, pa. 13-15). El peligro más grande de este tipo de populismo es que legitima que los musulmanes del continente sientan rechazo hacia Occidente y Europa, además de validar un elemento central del discurso islamista radical. Este tipo de discurso puede alienar aún más a los musulmanes de Europa e incluso crear la división que supuestamente describen (Brubaker, 2017, pa. 16-18). Este último punto es central porque ya señala que este discurso es una amenaza para la paz. Como hemos estudiado y leído en numerosos artículos, esta exclusión social de los musulmanes en Europa puede ser un caldo de cultivo para grupos terroristas. La división que genera este discurso en todo el continente es peligrosa, principalmente porque su retórica está enfocada en atacar al islam, incluso con el apoyo de otras minorías.

 

*Si desea leer el texto original del autor referido, puede consultar este enlace:https://fam.ag/2ytYpb4

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