Manejo y disuasión de la crisis nuclear: ¿acosado por la guerra cibernética?

Manejo y disuasión de la crisis nuclear: ¿acosado por la guerra cibernética?

Cimbala, Stephen J. 2018. “Nuclear Crisis Management and Deterrence: Stalked by Cyberwar?” en Cyber, Intelligence, and Security 2, Núm. 2 (septiembre):  67-83. Disponible en: https://bit.ly/2lP1UIj

*Esta es una síntesis anotada realizada por CIPMEX sobre el texto arriba referido*

Como introducción (67-69), las operaciones cibernéticas y cinéticas son componentes de la guerra de información. Si las armas de destrucción masiva (armas nucleares) y las armas supremas del poder blando (guerra de información) se mezclan durante una crisis, el producto de ambos puede originar consecuencias inesperadas. Los Estados Unidos y Rusia son las potencias que poseen más del 90% de las armas nucleares del mundo, y ambas tienen capacidades avanzadas de guerra cibernética ofensiva y defensiva.

Primera sección: los conceptos y definiciones de gestión de crisis (69-70). Por definición, una crisis es un momento de gran tensión e incertidumbre. Durante un estado de crisis, los comportamientos son especialmente interactivos e interdependientes con los de otro Estado. Todas las crisis se caracterizan por un alto grado de amenaza, ya que la toma de decisión tiene tiempo limitado, y de incertidumbre que puede generar confusión en los participantes.

En la segunda sección, Cimbala menciona cuatro requisitos para la gestión exitosa de crisis (70-74): 1) Transparencia en las comunicaciones (clara, sin distorsiones, alta fidelidad y técnicamente confiable entre los adversarios) aunque esta generalización reconoce que la comunicación vaga u oblicua es útil en casos específicos. Asimismo, a la señalización que se refiere a los mensajes enviados y recibidos sobre una situación, donde se transmiten los objetivos y metas de ambos lados. Uno de sus obstáculos puede ser la cultura. 2)  Minimizar la presión del tiempo ejercida sobre los formuladores de políticas y los comandantes militares para que no tomen acciones involuntarias o provocativas que tiendan a escalar el conflicto. 3)  Ofrecer de manera recíproca una válvula de seguridad o una salida para salvar la situación que ha superado las expectativas. En algunos casos, una salida elegante o rentable puede no estar disponible para ninguna de las partes; entonces se convertirá en una competencia para minimizar el riesgo. 4) Cada lado mantiene una percepción precisa de las intenciones y capacidades militares de la otra parte, incluidas las susceptibilidades y vulnerabilidades.  Sin embargo, estimar estas últimas es difícil durante las crisis porque pueden cambiar por cuestiones competitivas o por un entorno de amenaza.

Por otro lado, en la tercera sección la autora narra los desafíos planteados por las operaciones de información y la guerra cibernética para la estabilidad de la crisis nuclear (74-79). La guerra cibernética puede modificar las señales, destruir o interrumpir los canales de comunicación, suspender los enlaces de comunicación entre los formuladores de política y los comandantes militares, de manera deliberada o involuntaria. Los efectos potencialmente perjudiciales son: 1) los líderes políticos pueden tener autoridad de predelegación; 2) puede crear fallas para obtener una estrategia más favorable al terminar el conflicto; 3) aumenta la presión del tiempo, esto puede reducir la búsqueda de alternativas disponibles,  por lo que, mayor es el sesgo hacia una solución rápida y adecuada; y 4) la guerra cibernética puede hacer que cada lado transmita imágenes defectuosas de sus intenciones y capacidades, con resultados potencialmente desastrosos.

Finalmente, algunos escenarios posiblemente riesgosos en los que la gestión de la crisis nuclear con un aumento cibernético podría ser especialmente problemática (79-83).  Las operaciones cibernéticas por parte de uno o ambos lados podrían hacer que sea más difícil limitar la guerra y ponerle fin antes de que se produzca una destrucción catastrófica y la pérdida de vidas.  En la guerra psicológica, los atacantes y los destinatarios de sus ataques pueden tergiversar intencionalmente los éxitos como fracasos o viceversa. La escalada de una guerra convencional hacia el primer uso nuclear sigue siendo posible cuando se han desplegado armas nucleares operativas o tácticas con fuerzas armadas nacionales o de coalición.  Las condiciones de las campañas tanto de la OTAN como de Rusia que emplean operaciones estratégicas de desinformación e información destinadas a interrumpir los sistemas de control-mando, comunicaciones y alerta del enemigo. Las operaciones cibernéticas disruptivas contra sistemas enemigos en el umbral del primer uso nuclear, o poco después, podrían aumentar la dificultad, por lo que, es importante detener los combates antes de que se produzca un conflicto grande o una guerra nuclear estratégica. Asimismo, hay que tener en cuenta que, actualmente, las fricciones se llevan a cabo dentro de la propagación de pánico de las redes de noticias 24/7 e Internet. Eso último, enmarca lo que CIPMEX ha descubierto a lo largo de sus investigaciones con medios de comunicación y las redes sociales, estos últimos propagan el miedo y el estrés psicosocial, lo cual provoca que se reduzcan los impulsos morales, liberales y democráticos.

En conclusión, la posible combinación de la guerra de información con la continua disuasión nuclear podría tener subproductos no deseados, y estos pueden ser peligrosos para la estabilidad. Un posible objetivo de la guerra cibernética en la guerra convencional podría ser negar a las fuerzas enemigas la conciencia del espacio de batalla y obtener la conciencia dominante de uno mismo.   En una crisis en la que las armas nucleares están disponibles, un ataque cibernético puede paralizar la inteligencia del enemigo y los sistemas de comando y control es un objetivo, como consecuencia puede salir favorable o puede ser contraproducente. Asimismo, la disuasión, ya sea que se base en la amenaza creíble de negación o represalia, debe ser comunicada con éxito y creída por el otro adversario. Para CIPMEX, las armas nucleares son un tema de seguridad. Provocan miedo y pánico a los civiles y esto no construye la paz.

Como recomendación para futuras investigaciones sería interesante realizar un estudio sobre si los actores no estatales tienen capacidades nucleares y cibernéticas.

*Si desea leer el texto original del autor referido, puede consultar este enlace: https://bit.ly/2lP1UIj

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