Relación económica entre China y UE: una lección para Israel

Relación económica entre China y UE: una lección para Israel

Hattem, Yael. 2018. “The Growth of Economic Relations between China and the European Union” en Strategic Assessment21, no. 3 (octubre): 95-104.

*Esta es una síntesis anotada realizada por CIPMEX sobre el texto arriba referido*

En la última década, el comercio entre China y la Unión Europea (UE) ha crecido en un promedio anual del 8% (Hattem 2018, 95). El comercio ha tenido varios obstáculos, pero a pesar de ello, ambos han concentrado sus esfuerzos en la cooperación. Este documento examina el desarrollo de las relaciones económicas entre China y los estados de la UE en los últimos diez años e identifica qué puede aprender Israel de esta experiencia (Hattem 2018, 95).

En estos últimos años, ha habido cambios económicos y políticos en las grandes economías mundiales, como por ejemplo las crisis económicas (la crisis financiera mundial y la crisis del euro), Brexit, la política exterior de Donald Trump y el ascenso de China al dominio económico (Hattem 2018, 95). ¿El cambio en la posición de los Estados Unidos (ahora nacionalista, proteccionista y antiglobal) ha incitado la sólida relación entre UE y China?  (Hattem 2018, 96)Según el autor sí,ya que mientras Estados Unidos manifiesta su intención de actuar de manera unilateral e independiente, la UE y China tienen una opinión compartida sobre la importancia de un régimen multilateral que exija una acción colectiva (Hattem 2018, 96-97).

Las relaciones económicas entre China y la UE se desarrollaron rápidamente desde que se entablaron relaciones diplomáticas en 1975. No obstante, con la firma en el 2013 de la Agenda Estratégica de Cooperación UE-China 2020, la colaboración se hizo más estrecha porque abarcaba todos los ámbitos posibles (comercio, paz, clima, derechos humanos), como consecuencia se volvieron altamente interdependientes. La UE es el mayor socio comercial de China, y China es el segundo mayor socio comercial de la UE. Se espera que el comercio anual alcance los 678 mil millones de euros este año, centrado principalmente en servicios e inversiones, y podría aumentar un 6% con el One Belt One Road (OBOR) (Hattem 2018, 97). Acerca de las inversiones chinas en Europa, su tendencia se ha mantenido ascendente desde el 2008. Se calcula que entre 2008-2010, China adquirió e invirtió alrededor de $ 370 mil millones en activos europeos (Hattem 2018, 97). Asimismo, unas 360 empresas europeas han sido vendidas a propietarios chinos, entre éstas se incluyen proyectos de infraestructura (Hattem 2018, 98).

Junto con los beneficios económicos, las relaciones comerciales entre la UE y China enfrentan varios problemas; estos están destinados a resolverse mediante los esfuerzos de más de 60 grupos de trabajo y diálogos conjuntos. Hay tres temas de discordia principales: 1) la falta de comercio justo con el mercado de la UE por la intervención del gobierno chino; 2) la falta de protección de la propiedad intelectual, ya que los datos de UE indican que China es la nación líder en vender productos y viola la propiedad intelectual; y 3) el grado de acceso de las empresas chinas al mercado de la UE, por su parte China se queja de las normas de la UE porque limita su aproximación a éste, sin embargo, UE no está de acuerdo y pretende proteger al mercado local (Hattem 2018, 98-99).

Sin embargo, la preocupación principal por parte de la UE es la influencia política que puede llegar a tener China en el continente, la cual se deriva del dominio de las empresas chinas de propiedad gubernamental, así como del alcance de las inversiones chinas en la UE, especialmente la propiedad de infraestructuras críticas como puertos marítimos, empresas de gas y energía, compañías viales, entre otras (Hattem 2018, 99). Por un lado, los líderes de la UE están preocupados de que algunos de estos acuerdos comerciales puedan estar motivados por factores no económicos y representen amenazas políticas y / o de seguridad (Hattem 2018, 100). Por el otro lado, China ha declarado que no pretende utilizar OBOR para promover su influencia política o militar, pero dada la falta de transparencia de China y la naturaleza misma de la iniciativa, los líderes mundiales se muestran escépticos (Hattem 2018, 100).

Sobre la relación comercial entre Israel y China se valuó en $ 10 mil millones, un aumento del 6% en comparación con 2016 (Hattem 2018, 101). Además, como parte de la iniciativa OBOR, China está interesada en las infraestructuras israelíes y participa en obras viales. Sin embargo, el comercio entre estas dos naciones no está maximizado. En virtud de que Israel quiere ser una potencia tecnológica y de innovación, debe estar particularmente atento a la protección de la propiedad intelectual y examinar detenidamente los tipos de inversiones y adquisiciones por parte de empresas extranjeras, incluidas las chinas (Hattem 2018, 102).

En conclusión, Israel puede aprender de la experiencia europea, que la adquisición de infraestructuras críticas en Israel también podría tener influencia política y de seguridad. Asimismo, otra lección es la implementación legal para evaluar las inversiones a nivel nacional, incluida la limitación del porcentaje de control que una empresa extranjera puede tener en una local, también se debe de ampliar la lista de sectores sujetos a un proceso de selección de inversiones para incluir tecnología e infraestructuras, y por último, examinar la fuente de la inversión para descubrir si un gobierno extranjero está involucrado (Hattem 2018, 103). Estas medidas tomadas por las naciones europeas, basadas en su experiencia acumulada en cooperación con China, podrían ayudar a Israel a aprender de dicha experiencia y apoyar un proceso de toma de decisiones sobre inversiones chinas en Israel (Hattem 2018, 104).

*Si desea leer el texto original del autor referido, puede consultar este enlace: https://bit.ly/2TZmFBg

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