Tejiendo la violencia de género – El Sol de México

Por: Tania Naanous

Las estadísticas hablan, las mujeres callan. Cada hora, en nuestro país, se habrían cometido cinco delitos de violencia de género, refieren cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). La violencia de género según el CONAVIM es aquello que “encuentra su origen de persistencia en el conjunto de normas y valores sociales que sustentan una prevalencia o dominación masculina y una asimetría institucionalizada del poder entre hombres y mujeres”. A comienzos de 2018, los feminicidios aumentaron en un 11.1 por ciento; los delitos de abuso, acoso y hostigamiento sexual en un 50, 96.6 y 23.4 por ciento.

Hemos llegado a un punto de la historia en donde la paz dejó de ser solamente la ausencia de violencia. El Instituto para la Economía y la Paz distingue entre dos tipos de paz: la paz positiva incluye aspectos como educación, cultura y seguridad entre otros. Por otro lado, la paz negativa es la simple ausencia de violencia.

La construcción de paz positiva está compuesta de diversos elementos que conforman un entorno pacifico, y uno poco mencionado es el género. En México, seguimos discutiendo el derecho de la mujer de intervenir en el embarazo si es su voluntad, y continuamos generando otras políticas públicas que más que apoyar, hacen lo contrario. Estos elementos aunados a una cultura de machismo y masculinidades agresivas hacen que México se convierta en la receta perfecta para una violencia de género extendida. La violencia lastima, vulnera y mata mujeres todos los días.

El machismo no es un concepto aislado, es la idea del poder masculino universal. Es la idealización de la violencia como medio, fin e instrumento educativo coercitivo (Cacho 2018). En su nuevo libro, #EllosHablan, Lydia Cacho comienza a tejer la intersección entre la violencia y el género, introduciendo conceptos de masculinidad que tienden a ser olvidados al hablar de feminismo. Cacho investiga y analiza la manera en la que muchos son educados y cómo aprenden desde pequeños que, para ser un hombre, deben de demostrar ésta supuesta superioridad y muchas veces la única forma de lograrlo es por medio de la violencia. La violencia se enseña y se aprende y llevamos aprendiendo mucho tiempo sobre ella.

Para comenzar a construir paz positiva se deben de desentrañar los patrones culturales que nos han llevado a normalizar la violencia, el machismo y el patriarcado. Se debe de analizar cómo los hombres se vuelven machos ¿quién mete a los niños en el cajón del machismo y cómo quedan atrapados en él? (Cacho 2018). Debemos de dejar de aprender y enseñar violencia y así, solo así, podremos tener un México mejor.

Investigadora del Centro de Investigación para la Paz México, AC

Texto completo en: https://www.elsoldemexico.com.mx/analisis/cipmex-tejiendo-la-violencia-de-genero-3189619.html

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