Conflicto y Construcción de Paz en el Mundo

Schake, Kori. 2018. “Beijing’s Cravings, Kremlin’s Gremlins: Freedom’s Foes” Halifax Papers. 2018 Halifax International Security Forum.

La estrategia de seguridad nacional de Trump, se ha enfocado en la competencia de grandes poderes, conocida como la nueva guerra fría. Describe a Rusia y a China como sus principales adversarios ya que desafían el poder, la influencia y los intereses de Estados Unidos (2018, pa.1). Sin embargo, el autor indica que esta declaración no es del todo correcta, ya que no toma en cuenta las diferencias que hay entre China y Rusia (2018, pa.2).

Por un lado, China es una potencia creciente. Tiene una tasa de crecimiento económico de casi el siete por ciento y un PIB que pronto va a superar al de Estados Unidos en la paridad del poder adquisitivo. Su gasto anual en defensa es de 243 mil millones de dólares, que se encuentra en el segundo lugar después de Estados Unidos. También es visto como una amenaza para Estados Unidos, debido a su comportamiento en el mar del sur de China, y por su iniciativa de “Belt and Road”, ya que puede desviar el comercio y la inversión regional en beneficio a China, o lo puede utilizar como un canje de deuda por capital y recuperar la infraestructura (2018, pa.3).

Por el otro lado, el autor indica que la población rusa se está contrayendo a través de la reducción de las tasas de natalidad, lo que disminuye la esperanza de vida y la emigración. También la ciencia y la tecnología, han disminuido a medida que el sistema educativo ha fracasado y el estado de derecho sigue siendo poco confiable y avanza la represión política (2018, pa.4). En cuanto al gasto de defensa, se ha tenido que recortar en casi un 20% el año pasado para prevenir inestabilidad futura. Así, el autor indica que las acciones de Putin pueden haber tenido éxito en hacer que Occidente sobrestime el poder ruso, pero también los han convencido de que Rusia es un enemigo (2018 pa.4-5).

Ante la visión de Occidente, Rusia es visto como un enemigo más agresivo, pero en una visión de corto plazo. China es visto como un adversario mucho más capaz, económicamente más poderoso y enfocado en estrategias de largo plazo que incluyen el uso de su dinero, inversión en infraestructura, y soft power.

Así, a Estados Unidos le preocupa que China y Rusia cooperen y que interrumpan el orden internacional actual. La participación de China en los ejércitos de Vostok se está promocionando como el comienzo de una lealtad militar más cercana, que posiblemente esta alineando a toda la Organización de Cooperación de Shangai, como un bloque que puede desafiar a Occidente (2018, pa. 6). Sin embargo, el autor indica que hay razones para dudar que esta alianza sea de verdad. Indica que es evidente que Rusia y China no son pares, entonces resulta poco probable que Rusia acepte un papel de subordinado, y por el otro lado la base industrial de defensa de China no necesita de tecnología o experiencia de Rusia (2018, pa.7).

El autor indica que en Occidente hay valores que tienen un atractivo universal, por lo que tienen la capacidad de hacer compromisos duraderos para lograr sus objetivos, cosa que ni China ni Rusia han demostrado tener (2018, pa.9). El paper termina indicando que tanto China como Rusia plantean una amenaza para Occidente, pero que Occidente tiene los medios para manejar esas amenazas y enfrentar esos desafíos, si se trabaja de manera conjunta (2018, pa.10).